Históricamente, la diferencia fundamental entre filosofía y filosofía política ha radicado en un problema de especialización y no de método o de temperamento.
La filosofía puede ser diferenciada de otros métodos de extraer verdades porque pretende referirse a verdades públicamente alcanzadas y públicamente demostrables. Al mismo tiempo, una de las cualidades esenciales de lo político es su relación con lo “público”. La íntima conexión existente entre instituciones políticas e intereses públicos ha sido incorporada a la práctica de los filósofos; se ha considerado la filosofía política como una reflexión sobre cuestiones que preocupan a la comunidad en su conjunto.
sábado, 10 de abril de 2010
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